[vc_row][vc_column][vc_column_text]12/05/2021. El Peje Diego es ese personaje imaginario de la política mexicana producto de mashup entre dos personajes que si son reales o por lo menos eso creemos, su origen no es reciente, se remota al primer ejercicio de transición política de este país, hoy reviven con más fuerza que nunca el viejo tiro entre Andrés Manuel López Obrador, mejor conocido como “El Peje”, y Diego Fernández de Ceballos mejor conocido por la élite de los RRR como “El Jefe Diego”.[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column width=”1/2″][vc_column_text]Todo comenzó cuando el actual Presidente buscaba hacerse de la jefatura de gobierno de la Ciudad de México, en tiempos del ¡Ya Ganamos! y el cállate chachalaca, esos tiempos que la sociedad añoró por casi 70 años y que trajeron consigo la primer gran decepción de las transiciones democráticas en este país, el periodo Foxista donde el PAN logró arrebatarle la titularidad del poder ejecutivo a un PRI que ya comenzaba a dar muestras de decadencia.[/vc_column_text][/vc_column][vc_column width=”1/2″][vc_video link=”https://youtu.be/AbMEa17Cbvw” align=”center”][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column][vc_column_text]El Jefe Diego, de oficio abogado, es uno de esos personajes que representa a la vieja política mexicana, es macho, es conservador, es el ejemplo máximo del nepotismo y el influyentismo, el poder del dinero y los contactos se concentran en pocos personajes como él.

El Peje por su parte fue un personaje desconocido para muchos más allá de las tribus PRDistas y de las tierras tabasqueñas hasta que logró hacerse del gobierno de la Ciudad de México entonces llamado Distrito Federal, territorio que ya llevaba unos años de transición democrática pero que cambiaria para siempre su forma de hacer política.[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column][vc_column_text]Ya en esos tiempos Andrés hablaba de la mafia del poder y de los intereses ocultos, sobre todo de los de Salinas y sus amigos, la bandera de AMLO en su revolución social siempre fue una confrontación directa a quién él considera como los principales saqueadores del país.

No hacía mucho que se había negociado el Fobraproa y otras series de medidas estructurales que los recientes acuerdos internacionales exigían para que las llamadas desde ese momento economías emergentes, y no cochinos países tercermundistas, pudieran aspirar a algún día pagar sus deudas para comenzar a ahorrar.

Esta fue la bandera de campaña de El Peje rumbo al gobierno del Distrito Federal, pero su candidatura también fue cuestionada justamente por el bloque del PRI y el PAN que acusaban al tabasqueño de no cumplir con el requisito de residencia para obtener la postulación, el entonces Instituto Federal Electoral validó y aprobó que AMLO apareciera en la boleta.

El PRIAN por lo tanto envió como siempre a sus mejores guerreros a las peores batallas, pero el pique central se dio con El Jefe que era acusado por Andrés, sus seguidores, 3/4 partes de mexicanos, la revista Proceso y el diario La Jornada de recibir unos terrenitos en Punta Diamante, si allá dónde también se hizo de sus casitas el Diamante Negro, a cambio de promover el voto a favor del rescate bancario mejor conocido como Fobaproa por parte de la bancada PANista, a su cuenta le agregó el haber votado a favor de la quema de las boletas electorales de la elección de 1988, la elección que para muchos representó el primer gran fraude democrático del México moderno.

Estas acusaciones fueron constantes, como lo son ahora las mañaneras, y entonces como hoy, el Jefe Diego respondió a las acusaciones retando a un debate que finalmente se dio en las instalaciones de Televisa, conducido por Joaquín López-Dóriga, fue para muchos uno de los mejores debates y ejemplo del diálogo político cotidiano en esa época.[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column][vc_column_text]El primer gran triunfo de Andrés Manuel fue el Distrito Federal, donde secundó a Rosario Robles y de quién heredó una expropiación para una obra que buscaba alivianar el tráfico de la zona coorporativa de Santa Fé para ayudar todos los godinez que hoy, aunque no agradecen, se pueden mover en la de nuevo congestionada zona sin parir chayotes como los pioneros de la élite oficinista.

Esta herencia le trajo al Peje una demanda por parte del aparecido propietario del predio conocido para posteridad como El Encino, demanda que fue atraída por la entonces Procuraduría General de la República (PGR) quién solicitó a la Cámara de Diputados se iniciara un proceso de desafuero contra quién, según cuenta la leyenda, buscaba ya ser presidente de México y que por supuesto, cuenta otra leyenda, Vicente Fox y sus amigos del PAN Santiago Creel y Diego Fernández no iban permitir llegara a darse. Fue entonces el último gran llegue entre entre Andrés y Diego quién se retiro unos años de la política luego de que a él lo retiraran unos secuestradores de circulación por un tiempo.

Ahora que la oposición a la actual administración cierra filas en un nuevo frente Todos Unidos Contra AMLO, ¿a poco creen que el FRENAA era muy original?, el ahora Presidente revive también el debate insignia de ese pleito constante entre la derecha y la izquierda mexicana.

Y revive en él, como en nosotros al ver de nuevo ese debate, esa sensación de juventud y de haber vivido una etapa del país que se está repitiendo, muestra de espiral histórica a la que estamos condenados, aderezada con tecnología y una generación de votantes nueva que simplemente no les interesa voltear a revisar el pasado porque creen, como lo tuvieron sus padres, que esta vez si tienen la razón.

El Peje Diego está de vuelta, corregido y aumentado en seguidores tanto de un bando como del otro, vemos si pueden llevarse de nuevo el reconocimiento al mejor debate político o si se limitan a un chisme de vecindad o para que las nuevas generaciones lo entiendan pelito de roomies.[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row]

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