[vc_row][vc_column][vc_column_text]Por: Alberto González[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column][vc_column_text]Este 6 de junio, México vivió la jornada electoral más grande de su historia, alrededor de 20 mil cargos públicos fueron puestos en juego en las urnas, en lo que se consideró como “una fiesta de la democracia”.

Más allá de los resultados y del análisis político que surge ante la nueva composición del Congreso, cabe destacar el desempeño del Partido de la Revolución Democrática (PRD). Lo digo ahora y creo que muchos de quienes lean esto estarán de acuerdo conmigo: el PRD ya no tiene motivo para seguir existiendo. Y esta historia sostiene dicha afirmación.

El Partido de la Revolución Democrática nació en el año de 1989 producto de lo que se conoce como el “fraude electoral de 1988”, Carlos Salinas de Gortari resultó ganador de lo que fue una elección muy controvertida. Su principal contrincante, Cuauhtémoc Cárdenas, fue candidato por el extinto Frente Democrático Nacional, conformado por el Partido Auténtico de la Revolución Mexicana, el Partido Popular Socialista y el Partido del Frente Cardenista de Reconstrucción Social. Cárdenas, hasta 1987 había sido parte del Partido Revolucionario Institucional (PRI), perteneciendo a la llamada Corriente Democrática, la cual separó en ese año del PRI debido a la negativa del entonces presidente Miguel de la Madrid Hurtado de democratizar el proceso de elección del candidato presidencial, es decir, dejar atrás “el dedazo” para pasar a elecciones internas con el objetivo de que todos tuvieran la opción de aspirar a contender por la presidencia. Entre los principales artífices de la creación del PRD además del propio Cárdenas encontramos a Porfirio Muñoz Ledo y a Ifigenia Martínez, además de personajes como Gilberto Rincón Gallardo, Amalia García y el hoy presidente, Andrés Manuel López Obrador.

El PRD tuvo su mayor pico de poder entre 1996 y el 2006, donde lograron obtener las gobernaturas de Baja California Sur en 1999 y 2005; Chiapas, en el 2000 y 2006; Tlaxcala en 1998; Zacatecas en 1998 y 2004; Michoacán en 2001; y evidentemente, la Jefatura de Gobierno de la Ciudad de México en 1997, 2000, 2006 y 2012.

Como podemos revisar en esta historia, el PRD durante el inicio del siglo fue un partido importante, posicionándose como la tercera fuerza política del país. Hoy, después de estas elecciones intermedias de 2021 tiene apenas un 3.6% de los votos totales, rasguñando el registro que se alcanza con el el 3% de la votación válida.

¿Qué pasó con aquel partido que en 2006 puso en jaque el sistema político mexicano? ¿Cómo en menos de 10 años pasaron de ser la tercera fuerza política a rasguñar el registro? ¿Cómo un partido creado por un personaje tan importante como Cuauhtémoc Cárdenas y que tenía dentro a políticos importantes terminó sin militantes importantes?

El PRD comenzó su declive en 2012, el Pacto por México fue sin duda el punto de quiebre para el partido del sol azteca. El Pacto por México fue firmado al día siguiente de la toma de protesta del expresidente Enrique Peña Nieto, dicho pacto fue firmado por las principales fuerzas políticas del país (PAN, PRI Y PRD) con el objetivo de hacer una alianza legislativa que diera paso a las reformas que el nuevo quería gobierno quería impulsar (educativa, telecomunicaciones y financiera). Dentro del propio PRD este pacto fue visto de mala manera, Andrés Manuel López Obrador, principal líder político en su momento lo tachó como un “acto de simulación y un engaño“, que era bueno para la llamada clase política, pero “malo para el pueblo“. Dadas las diferencias entre Jesús Zambrano Grijalva entonces presidente del partido y López Obrador, este decidió separarse del partido y con él, se fueron muchos políticos importantes del PRD, como Marcelo Ebrard (quien terminaba su periodo como jefe de Gobierno de la CDMX), incluso, sus tres fundadores Cuauhtémoc Cárdenas, Porfirio Muñoz Ledo e Ifigenia Martínez salieron del partido, reculando todos, con excepción de Cárdenas, en lo que hoy es Morena.

Así fue como en poco menos de tres años el PRD se quedó sin sus principales ideólogos, sin políticos importantes para competir de manera directa contra sus principales adversarios, cosa que se pudo constatar en la elección intermedia de 2015 donde el PRD, pasó de tener 101 diputados en 2012 a tan solo 56 diputados en 2015 perdiendo alrededor del 45% de sus escaños. Esta pérdida de escaños se debió a la perdida de sus principales figuras políticas, aunque siguió como tercera fuerza política del país.

En 2018 el PRD sufrió otro revés fuerte, pasando de esos 56 diputados de 2015 a solo 21 en 2018 de los cuales 11 fueron electos por elección popular y 10 por la vía plurinominal. Entre otros factores, este duro revés se debió a la alianza electoral con el PAN y Movimiento Ciudadano, ya que, aunque históricamente el PAN y el PRD habían mantenido una buena relación, su alianza electoral realmente era contraria a los ideales del partido, cuyos estatutos consideraban que debía haber un reparto igualitario de la riqueza; defensa de los derechos humanos de todas las personas; la laicidad del Estado y la política; y sobre todo, la soberanía de la nación sobre los bienes y recursos estratégicos como el petróleo. Sabiendo esto, ¿por qué un partido con estos ideales como el PRD se aliaría con el PAN que representa la derecha cristiana y al sector empresarial? Esta coalición afectó severamente la percepción que la sociedad mexicana tenía sobre el PRD.

La debacle y la pérdida total de la identidad se dio en estas elecciones al conformarse la coalición Va X México entre PRI-PAN-PRD. El propio PRD en su momento, acusó al gobierno priista de Carlos Salinas de Gortari de asesinar a alrededor de 500 militantes perredistas durante su sexenio, ¿por qué el PRD se aliaría con un partido que el pasado mataba a sus militantes? ¿Cómo el PRD, un partido de izquierda se aliaría con las dos principales fuerzas de derecha del país? Es inentendible según sus fundamentos que el PRD haya entrado a esta alianza, ya que va en contra de todas sus bases ideológicas que lo definen como un partido de “izquierda”.

Según las predicciones del conteo rápido del INE, el PRD en esta legislatura tendrá entre 12 y 21 diputados, lo cual, aunque representa un incremento de sus 11 diputados actuales, pero aun así está muy lejos de los 125 diputados que metieron en 1997 y aún más a los 158 que lograron meter en 2006.

El PRD está en caída libre desde hace casi diez años, y lo está por traicionar su propia esencia, de ir totalmente en contra de su identidad como partido político. Hoy el PRD es solo un fantasma de aquel partido que abanderó la izquierda mexicana a comienzos del siglo. El PRD ya no tiene identidad propia, ya no tiene motivo por el cual existir, hace mucho que dejó de representar a la izquierda y a menos de que regresen a sus orígenes o den un cambio de dirección drástico, podrían perder el registro antes de que termine esta década.[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row]

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