Julia Álvarez Icaza Ramírez y Humberto Adán Peña Fuentes participaron junto con la Jefa de Gobierno en un recorrido por San Gregorio Atlapulco, donde se ejecutan obras para prevenir inundaciones, recuperar la zona lacustre y fortalecer la producción chinampera.

La Jefa de Gobierno de la Ciudad de México, Clara Brugada Molina, encabezó un recorrido por San Gregorio Atlapulco, en la alcaldía Xochimilco, para supervisar los avances del Plan Integral Hídrico que se desarrolla en esta comunidad originaria.
En la visita participaron el secretario de Gestión Integral del Agua, José Mario Esparza Hernández; la secretaria del Medio Ambiente, Julia Álvarez Icaza Ramírez; el director general de la Comisión de Recursos Naturales y Desarrollo Rural, Humberto Adán Peña Fuentes, y la alcaldesa de Xochimilco, Circe Camacho Bastida.
La presencia conjunta de las dependencias responsables de la gestión del agua, la política ambiental y la protección del Suelo de Conservación mostró el carácter transversal de un proyecto que no se limita a resolver problemas de drenaje, sino que busca recuperar el funcionamiento hídrico, ambiental y productivo de la zona lacustre.
El Gobierno capitalino informó que destinará 372 millones de pesos para siete obras estratégicas, orientadas a prevenir inundaciones, recuperar el agua, modernizar la infraestructura hidráulica y fortalecer la producción chinampera de San Gregorio Atlapulco.
Un plan para cerrar el ciclo del agua
Entre las acciones contempladas se encuentra la construcción de 22 presas de gavión, estructuras que permiten disminuir la velocidad de las corrientes provenientes de las partes altas, controlar la erosión, retener sedimentos y favorecer la infiltración del agua hacia el subsuelo.
También se realizarán trabajos de desazolve en más de 16 mil 522 metros cuadrados, la construcción de un colector de aproximadamente tres kilómetros, la renovación de la red de drenaje y la optimización de plantas de tratamiento de aguas residuales.
El proyecto incluye además un cárcamo de bombeo con capacidad de 60 litros por segundo, mediante el cual se busca conducir las aguas residuales hacia el sistema de tratamiento y evitar que continúen descargándose en la zona chinampera. Las autoridades estiman que las obras beneficiarán a más de 42 mil habitantes.
El objetivo de fondo es que el agua de lluvia pueda ser captada, regulada, tratada y reutilizada dentro de la propia zona. Con ello se pretende reducir la presión sobre el acuífero, evitar inundaciones y recuperar gradualmente el equilibrio hídrico de una región que durante décadas ha enfrentado contaminación, hundimientos, deterioro de sus canales y pérdida de capacidad productiva.
De la infraestructura hidráulica a la restauración ambiental

El Plan Integral Hídrico fue aprobado por habitantes de San Gregorio Atlapulco mediante un proceso de participación comunitaria realizado en 2025. Desde su presentación, el proyecto fue planteado como una intervención para recuperar el equilibrio hídrico de la comunidad y su zona de influencia, articulando infraestructura hidráulica, saneamiento y recuperación ambiental.
Esa dimensión explica la participación de la Secretaría del Medio Ambiente y de la CORENADR.
Las obras encabezadas por la Secretaría de Gestión Integral del Agua atienden la conducción, regulación, saneamiento y aprovechamiento del recurso. Sin embargo, el funcionamiento de la zona lacustre también depende de la conservación de los suelos, la restauración de humedales, el mantenimiento de canales y el respaldo a quienes continúan desarrollando actividades productivas en el territorio.
San Gregorio Atlapulco cuenta con un ejido de aproximadamente 475 hectáreas, de las cuales 276 forman parte de un Área de Restauración y Conservación Ambiental Comunitaria. Esta condición coloca a la comunidad como un espacio estratégico para la conservación de Xochimilco y para la protección de los servicios ambientales que benefician al conjunto de la Ciudad de México.
CORENADR, vínculo entre la obra pública y el territorio

La participación de Humberto Adán Peña Fuentes, titular de la CORENADR, adquiere especial relevancia porque la Comisión mantiene una relación directa con los núcleos agrarios, las personas productoras y las comunidades del Suelo de Conservación.
A través del programa Altépetl Bienestar, la CORENADR cuenta con herramientas para apoyar la restauración ambiental, el manejo integral del recurso hídrico, la recuperación de humedales, la conservación del sistema chinampero y el mejoramiento de la red hidroagrícola. Sus reglas de operación también contemplan asistencia técnica, capacitación y apoyos a personas productoras que desarrollan actividades agrícolas, agroecológicas y de conservación.
Esto significa que su intervención en el Plan Hídrico no debe entenderse únicamente como acompañamiento institucional. La CORENADR constituye el vínculo entre la infraestructura que se construye y las dinámicas sociales y productivas que permiten que esa infraestructura tenga continuidad en el territorio.
Mientras la SEGIAGUA ejecuta las obras hidráulicas, la Comisión puede contribuir a que la recuperación de los canales se articule con la producción chinampera, la restauración de ecosistemas, la organización comunitaria y el manejo sustentable del agua.
Las reglas de Altépetl Bienestar 2026 identifican expresamente como actividades prioritarias la restauración ambiental mediante el manejo integral de cuencas, la conservación de humedales, el control de la erosión, la limpieza de ecosistemas lacustres y la restauración y preservación del sistema chinampero.
Un modelo de coordinación ambiental
El recorrido también permitió observar una forma de coordinación que el Gobierno de Clara Brugada busca consolidar en los proyectos del sur de la capital.
La política hídrica no puede separarse de la conservación del territorio. Tampoco puede ejecutarse sin la participación de las comunidades que producen alimentos, conservan los canales y sostienen prácticas agrícolas heredadas durante generaciones.
En este esquema, la SEGIAGUA aporta la infraestructura y el conocimiento técnico para manejar el agua; la SEDEMA establece la visión ambiental y de conservación; la CORENADR trabaja directamente con las comunidades, los núcleos agrarios y las unidades productivas; mientras que la alcaldía participa en la atención territorial y el mantenimiento urbano.
La presencia de Julia Álvarez Icaza y Adán Peña junto con Clara Brugada no fue, por tanto, únicamente protocolaria. Refleja la intención de integrar la política ambiental, la gestión hídrica y el desarrollo rural dentro de una misma estrategia.
Recuperar Xochimilco sin desplazar su vocación productiva
Uno de los mayores retos del Plan Integral Hídrico será evitar que la recuperación ambiental se limite a una sucesión de obras públicas.
El equilibrio de Xochimilco depende de que los canales tengan agua suficiente y de mejor calidad, pero también de que las chinampas permanezcan activas, que la producción agrícola siga siendo viable y que las comunidades encuentren incentivos para conservar el territorio frente al avance de la urbanización.
La CORENADR desempeña aquí una función central: acompañar a las y los productores, fortalecer sus capacidades técnicas y articular los apoyos gubernamentales con la conservación del patrimonio biocultural.
El Programa Altépetl Bienestar reconoce que los servicios ecosistémicos generados en el Suelo de Conservación —entre ellos la recarga de acuíferos, la regulación del clima y la producción de alimentos— benefician a toda la ciudad, no solamente a las comunidades que habitan en estas zonas.
Por ello, el Plan Integral Hídrico puede convertirse en un modelo para otras intervenciones ambientales: infraestructura para controlar y sanear el agua, restauración de ecosistemas, participación comunitaria y apoyo directo a quienes trabajan la tierra.
La supervisión encabezada por Clara Brugada muestra que el gobierno capitalino pretende dar continuidad a esta estrategia mediante la coordinación entre las dependencias. Su verdadero resultado, sin embargo, dependerá de que las obras hidráulicas logren integrarse con la recuperación productiva y ambiental de San Gregorio Atlapulco.
En esa tarea, la participación territorial de la CORENADR será determinante.