No es la primera vez que respondo en redes sociales a quién claramente representa el pensamiento y la ideología que me gustaría se erradicará del mundo, no es la primera vez que siento el temor de ver terminada mi vida digital que tantos años me ha costado forjar tan distantemente de la real por culpa de unos bots por que ellos, casi siempre, suelen ser más.

Pero no es un asunto personal, a gran parte de los que doy respuesta se les reconocen dos cosas, una es que se definan claramente y entonces claramente vamos diciéndonos las cosas, segundo que más allá de lo que expresen su obra será producto de otras circunstancias y agregados y su pensamiento personal político – social es otra cosa. Lo primero lo secundo, lo segundo lo descarto.

“Se puede separar al artista de su obra, pero no podemos separar la trascendencia universal de la obra.”

Existe un debate propio sobre si debe ser separado el artista de su obra, y esto aplicaría en todos los ámbitos del desarrollo humanos. Lo que este debate nos dice básicamente es, que el posicionamiento personal respecto a los modelos económicos, políticos y sociales poco o nada influyen en la creación, en este caso artística, ya que esta es producto de las circunstancias y las necesidades colectivas.

Y aunque durante un tiempo estuve de acuerdo con esta forma de pensar, no se puede negar que desde un mundo idílico se ignora la praxis real en donde el libre albedrío y la naturaleza humana le juegan una mala pasada al creador de cualquier modelo económico, político, social y hasta religioso. Se necesita entonces moldear el comportamiento social para poder mantener los modelos políticos y económicos concebidos previamente y no de manera orgánica de acuerdo a las circunstancias y necesidades colectivas.

Se trata sin duda de un modelo piramidal más en el que aquellos que estuvieron en la punta siempre lo estarán sin espacio para que otros suban, por el contrario, los nuevos agregados deben ampliar la base que soporta el desarrollo de unos cuantos. Cuando las bases de se cansan los de arriba caen.

Y no caen en el sentido de perder, arriba nunca se pierde, hasta Netflix nos lo muestra a través de una de las estafadas por Anna, arriba siempre se gana, solo hay complicaciones que hay que superar, hasta aquí vamos a la par: para conquistar algo hay que trabajarlo o como diría Zapata la tierra es de quién la trabaja.

Los caminos se separan en las formas, esos modos extraños que se tiene para hacer las cosas. Extraños, porque es evidente, y debe quedarnos claro ante cualquier discusión o análisis sobre estos temas que para cada parte la otra estará en el error. Invariablemente hay una fractura, no existe un cambio de fondo sin una fractura pues es la naturaleza de los vectores que tienen sentidos opuestos, sin embargo, es la suma de las fuerzas de cada uno la que tirará hacia un sentido u otro.

Cada vector suma fuerzas según sus recursos disponibles, resulta evidente que contar con más recursos o privilegios permite tener ventaja sobre quién solo tiene la fuerza natural de su individualidad. Sin embargo, la fuerza real, aquella que puede transformarse en energía de empuje a través de un voto, en un sistema democrático, es finita, esto es el número de personas convencidas de una propuesta.

Comienza la fractura. Pero debemos observar que en este momento únicamente trataremos sobre la influencia que tienen la generación y acaparamiento del conocimiento como elemento de fuerza en el vector, sea cual sea el sentido que se quiera tomar.

La carga cultural está implícita en la transmisión del conocimiento y se transmite aquel conocimiento que permita mantener operando el sistema, la cultura da unidad a la base de pirámide que da soporte a los que idearon el sistema que los mantiene arriba, sin perder.

Claro está que cualquier modelo planteado que ponga en riesgo la estabilidad del diseño actual representa un peligro tanto para los que caerán desde arriba como a los de abajo, de por sí fracturados, que ahora deberán reponerse para volver a edificar la pirámide, porque el modelo sirve y no debe ser cambiado, dicen solo reemplazar lo que no sirvió y olvidarlo en el pasado.

Es clara la necesidad de darle ánimo a las bases, no hay mejor motivador que la auto realización, entonces hagámosle saber que todo su esfuerzo es una siembra de la cual cosecharán el fruto con intereses en un futuro. Que no tienen que ver hacia la punta de pirámide, ellos ya están ahí, es mejor si piensas que hacia abajo eres tú la propia punta. Ver hacia adelante en este modelo es ver hacia arriba ignorando lo que va quedando abajo.

Pero entonces alguien se dio cuenta que cada vez eran más y en la punta cada vez entran menos, reclamó el esfuerzo colectivo a favor de unos cuantos, fue ignorado, silenciado, hasta que alguien más se volvió a dar cuenta y recordó que cada vez son más hacia abajo, pronto le dijeron que no era así y que lo dicho era el sentir de un individuo que se dio cuenta que no se trata de esfuerzos individuales sino colectivos para que no sean solo unos cuantos los que suban, entonces la pirámide comenzó a aplastarse porque no es necesaria tanta altura cuando lo que necesitas es una base ancha.

La obra que generó trascendencia fue retomada y reapropiada para construir sobre ella un discurso a favor de uno u otro modelo, el cual se adapta para dejar adherir o soltar elementos según va necesitando, esa es la Matrix que succiona tu energía.

Y que tiene que ver la gimnasia con la magnesia, simple, el modelo es replicado en los diferentes niveles, normalizando comportamientos que hacen que funcione pero siempre a costa de las bases que prefieren olvidar o enaltecer según sea la necesidad de momento.

Así, una chef que desde el privilegio ha atenido acceso a conocimiento y por lo tanto ha comenzado un proceso de reapropiación, reinterpretación y retransmisión del mismo, puede ser considerada una guardiana de dicho conocimiento en el discurso pero en la práctica imponer y liberar aquel conocimiento que considere pertinente crea un canon o escuela que va reemplazando más que sumando a el conocimiento original.

Reemplazar es la clave en su discurso, cuando en la base se pierde o se fractura un soporte este se reemplaza y la estabilidad se mantiene, pero las personas no somos piezas de repuesto. Esto se traduce en reemplazar el elemento dañado por uno nuevo y funcional que sportará lo acumulado o tratará de hacerlo mientras la base siga resistiendo. Cambiar, por el contrario, no implica la sustitución de un elemento individual, busca reemplazar el mecanismo colectivo. Es decir, a ojos del establishment, una fractura.

Pero, además, la apropiación del conocimiento da estatus social y cultural, saber más contribuye a la trascendencia, aunque no sabemos todavía para qué sentido será orientada, será quién ostenta dicho estatus quién decida hacia donde impulsará con su influencia la fuerza del vector, nace así un líder de opinión.

La transmisión del conocimiento a través de un mecanismo de reapropiación da juego a la reinterpretación y con eso a la transmutación de las ideas originales. Los líderes en general suelen estar a la vanguardia de un grupo de individuos, son la pequeña punta de una nueva pirámide que abandonan al darse cuenta que hay un fondo mayor que termina absorbiendo al liderazgo, convirtiéndolo en una herramienta más de un líder mayor.

Así nos ven como seres reemplazables que deben seguir un orden establecido, un orden que se fomenta y se encaja cada vez más en la sociedad un modelo en el que el pasado debe ser olvidado y suprimido salvo aquellas excepciones que le den validez. Algunos decimos no, el pasado debe ser recordado para bien o para mal estamos aquí gracias a la suma de esos esfuerzos colectivos y estamos aquí gracias a que hubo quién recordó que no debía cometer los mismos errores de siempre aunque estuvieran en el pasado y sobre todo aquello que nunca debemos olvidar, el origen en el pasado de los problemas del presente.

Así nos ven reemplazables tras un discurso sobre olvidar el pasado, como si olvidar el pasado fuera a olvidar el dolor de las  familias de víctimas civiles inocentes llamadas daños colaterales durante la Guerra Contra El Narco, una estrategia de seguridad fallida que nos piden olvidar, pero que nos recuerdan cuando se trata de recriminar el actuar presente sobre los hechos vergonzosos del pasado, una vez más la construcción del discurso es a modo y el conocimiento en un área concreta muy alejada, tal vez y en apariencia, del ámbito político-económico-social da origen a líderes de opinión que más que opinar implantan un modelo de pensamiento con el que algunos no estamos de acuerdo.

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